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FRANCESC MACIÀ EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.


Macià en Madrid, como diputado en Cortes. 1907. fotografía coloreada por el autor. JRC.


La revista Madrid Científico era el medio de expresión de los ingenieros civiles. Sus equivalentes militares estaban al mismo o incluso a más nivel que ellos, por esa razón, hacían defensa a ultranza de sus homólogos castrenses. De ese modo, recogieron con fidelidad lo sucedido en el Congreso de los Diputados en junio de 1907, publicando íntegramente la primera intervención de Maciá en Madrid, tal y como constaba en el Diario de Sesiones del día 17. El ya exmilitar explicaba con pesar y amargura todo lo que le había acontecido desde su decisión de formar parte de Solidaridad Catalana, haciendo énfasis en su amor a España, al Ejército y muy especialmente al Cuerpo de Ingenieros. Además, resaltaba el agradecimiento que sentía hacia Alfonso XIII por la ayuda ofrecida por éste en el proyecto de traída de aguas a Villanova i la Geltrú. Así contaba Maciá a los diputados todo lo que le había sucedido:


[…] cuando fueron a mi casa cuarenta representantes de mi distrito a rogarme que aceptara ser su candidato por Solidaridad catalana, yo acepté. Más, al aceptar, les dije que tenía necesidad de hacer algunas manifestaciones, y contestaron que me conocían de sobra, que no querían que se las hiciera porque, tuviese las ideas que quisiera, ellos las aceptaban. A pesar de esto, quise hacer las manifestaciones, y les dije que yo había pertenecido treinta años al Ejército, que le tenía un cariño grandísimo y que al Ejército habría de apoyar siempre con mis iniciativas y con las de mis queridos compañeros, porque yo le quería con toda mi alma[i].

Enfatizaba Maciá pues, el cariño que sentía por la institución de la que había formado parte durante más de dos tercios de su existencia.


Les dije también que tenía una deuda de gratitud con D. Alfonso XIII y que esta deuda de gratitud me obligaría por toda mi vida a ser partidario de D. Alfonso XIII; y ellos, la mayoría de los cuales eran antidinásticos, me dijeron que la gratitud me obligaba y que hacía perfectamente[ii].


No cabe lugar a dudas del compromiso de Maciá con la Monarquía, no ya por lo que él considera una deuda de gratitud vitalicia, sino por como manifiesta su no alineación con los que no tenían afiliación por los partidos dinásticos. Lo que sitúa al catalán en una posición conservadora. No se debe olvidar que se presentaba como parte de la Solidaridad, pero como candidato independiente, no entrando en las filas de ninguno de los partidos que componían la coalición. El interés de quienes querían incluir un militar que legitimara aún más el movimiento contra la Ley de Jurisdicciones es palpable al ceder éstos a todas las observaciones que les hacía el teniente coronel.


Por último, les dije que apoyaría cualquier ley, cualquier solución que se presentara que fuese favorable a nuestra España, sin mirar quien la presentaba. Eso les dije, eso lo sabe el dignísimo gobernador de Lérida y lo sabe el general, lo sabe todo el mundo, porque esto fue público, aparte de que todo el que me conoce sabe que soy capaz de decir una palabra por otra[iii].


Esta es la tercera columna sobre la que descansa la primera declaración de intenciones del político solidario en el Congreso. No quiere dejar lugar a dudas sobre su patriotismo, su compromiso con la Monarquía y su amor a España y al Ejército. No hay razones para pensar que las palabras de Maciá no eran sinceras en ese momento y la contundencia de su intervención y de sus convicciones se iba ganando a los diputados de todas las bancadas.


Tras dejar claro cuáles eran sus sentimientos, pasaba a describir el calvario que le habían hecho pasar y la frustración que sentía por el trato que le habían ofrecido algunos de sus compañeros, justo tras conocerse su inclusión como candidato por la Solidaridad.


Empezó una campaña que yo no quiero calificar, porque en todo, absolutamente en todo lo que se refiere al Ejército, no se me oirá ni una sola palabra de queja por muchos motivos que yo tuviese. […] Aquí hay dignos compañeros míos que saben que siempre fui incapaz de decir nada en contra del Ejército, y hoy, que ya estoy fuera de él, digo lo mismo[iv].


Algunos biógrafos de Maciá han tratado de pasar muy de puntillas con su paso por la vida castrense, han intentado justificar el ingreso en la Academia como una salida para alguien sin futuro, como una forma de prestigiarse en la sociedad, siempre tratando de ocultar que el catalanista había sido en realidad un ferviente oficial y que mantenía los valores que le habían enseñado sus profesores en los años setenta del siglo xix.

[i] Madrid Científico, 20 de junio de 1907, número 562, p. 258 [ii] Ibid. [iii] ibid. [iv] Ibid.

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